Antártida argentina, cada vez más caliente: se registró la máxima más alta de la historia

LO ANUNCIÓ LA ORGANIZACIÓN METEOROLÓGICA MUNDIAL

Antártida argentina, cada vez más caliente: se registró la máxima más alta de la historia

Fue de 17,5°. Se dio en la Base Esperanza en 2015, pero se conoció ahora. Es el mayor pico de todo el sector continental.

mmaller@clarin.com

El planeta ya no es lo que era. Y la Organización Metereológica Mundial (OMM) aportó datos importantes para corroborarlo al anunciar este mes nuevos récords de altas temperaturas en la región de la Antártida. Uno de ellos se produjo en la Base Esperanza, de Argentina, el 24 de marzo de 2015, cuando el termómetro se clavó en una temperatura nunca conseguida para el sector continental: 17.5 grados. Un registro que expone la tendencia de que la Antártida argentina está cada vez más cálida.

Dos especialistas argentinos que trabajan en el Servicio Metereológico Nacional (SMN) participaron en la detección de los nuevos récords: Milagros Skansi y José Luis Stella. "No se dan esos valores tan altos, ya una máxima de 10° es insólito", arrancó diciéndole a Clarín Stella sobre lo ocurrido. En el estudio también participó la técnica Svletana Cherkasova, quien brindó brindó datos relevantes como la descripción geográfica, latitud, longitud de medición y el instrumental utilizado, entre otros.

El especialista en climatología afirmó que con el registro de 2015 se verificó un "caso extremo. Pero no podemos relacionarlo con el cambio climático, si bien hay una tendencia a mayor temperatura. Es algo muy particular lo que sucedió, sin tener que hablar de calentamiento". La Antártida tiene una superficie de 14 millones de kilómetros cuadrados, su manto de hielo tiene un grosor de unos 4,8 de kilómetros y contiene el 90% del agua dulce del mundo. En caso de que se fundiera ese hielo bastaría para subir el nivel del mar en unos 60 metros.

Claro que este récord es una ejemplo del aumento de la temperatura en la Antártida argentina en los últimos 50 años. Según Stella "hay una tendencia global y la Antártida no está exenta. El promedio de aumento es de 1 grado en ese período. En tanto en el Polo Norte se ve la disminución del hielo. Aquí los números muestran una tendencia positiva y en nuestras estaciones está en ascenso".

Además hubo otras dos marcas nunca conseguidas anteriormente.

Una fueron los 19.8° en "la región de la Antártida", definida por la OMM y las Naciones Unidas como todas las tierras que se encuentran al sur del paralelo 60°S. Este registro se observó el 30 de enero de 1982 en la estación de investigación Signy. Y la temperatura más alta, de -7 grados en la meseta antártica (ubicada a una altitud igual o superior a los 2.500 metros), que se registró el 28 de diciembre de 1989 en la estación metereológica automática situada en el interior de la costa Adélie.

Cuando Clarín le consultó a Amanda Starbuck -directora de campañas de Greenpeace andino- si la Antártida estaba cada vez más cálida, respondió que "este es otro de los datos que ilustra el calentamiento de la Antártida.

El mes pasado, los niveles de hielo marino antártico alcanzaron un récord mínimo. Mientras tanto, los científicos están pronosticando el inminente colapso de la plataforma de hielo Larsen C, que tiene una grieta que está creciendo a un tamaño equivalente al de cinco campos de fútbol cada día".

A su vez Enrique Maurtua Konstantinidis, director del área de Cambio Climático de FARN (Fundación Ambiente y Recursos Humanos), alerta que "estos datos hay que tomarlos con atención porque aplican a un tema más grande ya que habla del riesgo del calentamiento de la Antártida. Son señales que nos van alertando de los cambios en los patrones".

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TESTIMONIO DE UN HABITANTE DE LA BASE ESPERANZA
“Es un orgullo estar acá, me siento en casa”

Javier Armellino tiene 45 años, es suboficial principal de la Fuerza Aérea y está a cargo de la Estación de Meteorología en la Base Esperanza, en la Antártida argentina, donde se registró el récord de temperatura. Trabaja 24 horas y descansa otras 24 allá, en el fin del mundo y le dijo a Clarín que siente "identificado” con el lugar. "Es un orgullo. Yo bajé acá y me sentí como en mi casa. Es cuestión de pertenencia", contó Armellino.

Sobre su trabajo allí cuenta: "Con mi compañera nos turnamos para realizar las observaciones y el estado del tiempo y las mandamos a la Base Marambio. También hacemos observaciones del hielo los martes y jueves" En la Base Esperanza "viven 54 personas y hay 7 familias", cuenta el meteorólogo, que tiene dos hijos y resalta que "es fundamental la presencia de la familia que te contiene". Todos esperan el sábado porque "es el día que nos reunimos y comemos pizza", dice sobre el pequeño poblado donde no falta Internet y tiene 22 canales de cable para no aburrirse.

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