El diálogo social holandés, un modelo exitoso que entusiasma al Presidente

El diálogo social holandés, un modelo exitoso que entusiasma al Presidente

Sindicatos, empresarios y expertos llegan a acuerdos sostenibles; Macri los analizará durante su visita

Sindicatos y empresarios acordando sin problemas temas de mutua conveniencia, con la intermediación de expertos, líderes de ONG y hasta miembros del gobierno. No se trata, por cierto, de una utopía surgida cerca del presidente Mauricio Macri , hoy acosado por las demandas sindicales y el mal humor empresario: el modelo de "diálogo social" que Holanda implementa para resolver controversias económicas y sociales desde 1950 es visto con un dejo de envidia por los funcionarios argentinos y será tema de la conversación que el Presidente mantendrá con el primer ministro holandés, Mark Rutte, y los reyes Guillermo y Máxima en su próxima visita a este país, el 27 y 28 de este mes.

El denominado Consejo Económico y Social holandés nació en 1950, pocos años después de la segunda guerra mundial que devastó a Europa. Pero tuvo su bautismo de fuego recién en 1982, con el denominado acuerdo de Wassenaar, que puso fin a una serie de huelgas sindicales vinculadas con la izquierda política contra las empresas que provocó una caída estrepitosa del comercio, eje fundamental de la economía de la hoy quinta potencia económica de Europa.

A partir de entonces, comentan los funcionarios holandeses, se establecieron ciertas bases que al gobierno de Mauricio Macri le encantarían para la Argentina: los sindicatos "moderaron" sus exigencias, a cambio de una política más activa de beneficios, jubilaciones anticipadas y una jornada laboral más reducida (muchos holandeses trabajan cuatro días a la semana y hay mucho teletrabajo, incluso en el empleo público).

"Cuando el tren de la economía empieza a arrancar es importante que todos estén adentro. Lo hicimos nosotros, y en la Argentina se menciona este sistema en el más alto nivel, lo cual es muy bueno", afirma a LA NACION Carel Richter, director del departamento de negocios internacionales de la cancillería holandesa. "Sería bueno que también los sindicatos argentinos conozcan este modelo", agrega el funcionario, al tanto de los cotidianos forcejeos de los gremios con el Gobierno, que continuarán esta semana, la previa al viaje del Presidente.

El Consejo Económico y Social de Holanda está integrado por 33 miembros: 11 de los distintos sindicatos, 11 de representantes de empresas (industrias, pymes, agro) y 11 expertos, entre asesores, funcionarios y miembros de ONG. Su misión: "Crear consensos sobre cuestiones sociales y económicas". Sus resoluciones no son vinculantes, pero tienen un peso específico en leyes del Parlamento y resoluciones del gobierno.
Funcionamiento

"No es perfecto y no siempre funciona, pero en general sí lo hace", comenta a LA NACION Marco Bos, director de asuntos económicos del Consejo. El instituto (SER, en sus siglas en idioma dutch) se reúne formalmente una vez al mes, aunque en caso de necesitarlo se organizan reuniones más frecuentes para resolverlos. El método tiene algunas ventajas adicionales, vinculadas al país en el que se implementan e impensables en la Argentina: sólo el 10 por ciento de los empleados "blanqueados" son públicos, y la desocupación alcanza al 5 por ciento. "Ese número ya está bajando", agrega Bos en la oficina del Consejo, en esta ciudad.

 

¿Qué temas pueden consensuarse? Los cambios que traen la robótica y la mecanización en el empleo, los efectos del cambio climático (incluido el manejo del agua, central en Holanda) y el uso racional de la energía son algunos de los temas abordados recientemente por sindicatos y empresarios, con acuerdos firmados por unanimidad, cuenta el funcionario holandés.

¿Por qué en otros lugares del mundo funciona lo que en la Argentina resulta tan difícil, más allá de casos aislados como el Diálogo Argentino, impulsado por Eduardo Duhalde en 2002, con resultados tangibles, o los recientes intentos del Gobierno por generar mesas de diálogo con la CGT y los empresarios? "Hay aquí una cultura de diálogo social muy fuerte", responden desde la cancillería para marcar diferencias. Y repasan el espectro político holandés, en el que ningún partido pudo gobernar por sí mismo y todos necesitaron de manera obligada de coaliciones para ejercer su mandato. "Las coaliciones impiden que los extremos prosperen", afirman los funcionarios del gobierno de Rutte.

En la Casa Rosada señalan que ningún modelo es perfecto ni totalmente "exportable" de un país a otro. Pero prometen escuchar con atención a Rutte y a los reyes Guillermo y Máxima, que durante el almuerzo del martes 28 expondrán ante Macri y la delegación oficial argentina una fórmula que, al menos aquí y a pesar de un buen porcentaje de escépticos en sus inicios, logró un principio de paz social sostenible, que genera expectativa del otro lado del océano Atlántico.

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