El Gobierno volvió a hablar de la herencia K y también fustigó a los empresarios

La relación del Gobierno y las empresas . Reclamos oficiales

El Gobierno volvió a hablar de la herencia K y también fustigó a los empresarios

El ministro de Transporte Guillermo Dietrich atacó la gestión anterior y exigió al sector privado que denuncie “hechos de corrupción que conocen”. Tensión con un importador.

Una reunión entre un ministro del gobierno nacional y empresarios puede ser un intercambio de elogios protocolares. Pero, algunas veces - las menos- una de las partes decide salirse del libreto y encender una serie de reproches inusuales, incluso con palabras que puedan sonar groseras. Fue lo que pasó ayer con Guillermo Dietrich, titular de Transporte en un desayuno con ejecutivos.

 

El funcionario fue invitado a hablar sobre los costos del transporte en la Asociación Empresaria Argentina (AEA). Dietrich estaba engripado y sus palabras levantaron temperatura en el auditorio: además de calificar al kirchnerismo como “gente que son delincuentes”, contó episodios de negocios sucios donde hubo connivencia del sector privado y llamó a los empresarios “a denunciar hechos de corrupción que ustedes conocen”.
 

El ministro empezó cargando contra Julio De Vido, el regente de la obra pública del kirchnerismo. Lo marcó como “de una caradurez inigualable, mintió en todas las cifras, gente que son delincuentes que siguen mintiendo”. “Viene un tipo que se dedicaba a hacer no se qué en Santa Cruz te maneja la obra pública de un país y un día te maneja cien mil o ciento cincuenta mil millones”, insistió. “Y no tiene ni idea. Y cuando arma su equipo, trae a su amigo José López. Y esa persona trae a su amigo de no se dónde o le paga políticamente a no se qué sector (..) Es un loteo lo público, es la caja con la cual se paga un favor”, completó.
 

Dietrich también cuestionó a Daniel Scioli -”se comprometió a hacer los accesos a un puerto y no hizo ni un metro, encima planificó una obra con sobrecostos”-, a Jorge Capitanich -”un político que por una campaña no le importa nada” y otros que calificó como “haciendo fulbito”, una manera de expresar que postergaban la ejecución de proyectos de infraestructura.
 

“Eso si, encargaban consultorías para obras (de puentes) que valían $ 10 millones a $ 15 millones cada una, todo un curro”, graficó. Durante el kirchnerismo, era un secreto a voces la connivencia entre funcionarios, sindicalistas y empresas de transporte. Dietrich destapó ayer algunos de los entuertos oscuros que existían en el sector. Por ejemplo, un seguro que les cobraban a los exportadores. El ministro reconstruyó una conversación con la Cámara de Importadores, donde pidió explicaciones sobre ese seguro.
 

“Le dije flaco, estás cagando (sic) a todos los miembros de tu cámara con lo que estás haciendo”, expresó. Cada contenedor de exportación pagaba un seguro de US$ 108 por contenedor. “Un grupito de vivos se puso de acuerdo con un grupito de funcionarios y dijeron ‘vamos a poner un seguro de US$ 108”, narró. Según datos que le aportaron los exportadores al ministerio de Transporte, esa póliza cuesta en el mundo US$ 8. “Estos negocios (n. de r: de inflar los costos) fueron por $ 1.000 millones al año.
 

Por cinco años, son 5.000 palos. Obviamente algún retorno tenés”, planteó Dietrich que le reprochó al representante de los importadores. “Por tu mininegocio, ¿cuánto cobras por mes?”, increpó el ministro a su interlocutor, al que no identificó. “Me dijo que no lo sabía. Obvio que lo sabía. Se hizo el que llamaba hasta que le dije ‘esta reunión no tiene sentido porque no te creo nada’. Estás viendo con tu comisión directiva como generar unos pesitos”, fustigó el funcionario al dirigente de la cámara importadora.
 

Tras esas palabras, Rubén García - titular de la cámara de Importadoresse retiró del salón del Four Seasons en el que hablaba Dietrich. Luego regresó y fue a hablar con el ministro, pero expresarle que quería realizar algunas aclaraciones. Clarín llamó a la oficina de García, pero no obtuvo respuesta. El titular de Transporte descubrió otro presunto contubernio en torno a los remolcadores, que son los barcos que traen buques con gas en el trayecto que va del mar al puerto. Allí, operaba el sindicalista Omar “Caballo” Suárez.

 
Cuando estuvo sentado con empresarios de la construcción -Carlos Bacher (Grupo Techint) y Aldo Roggio (Grupo Roggio)- el ministro les espetó que tienen que “denunciar los casos de corrupción”. Dijo que hay cantidad de casos de pedidos de “coimas” por parte de delegaciones locales de la UOCRA, a los que desvinculó de la conducción nacional de ese sindicato. “Los empresarios no se animan a denunciarlos”, acusó. Cristiano Rattazzi, de Fiat, alegró al ministro cuando se refirió a la movilización del 1-A como un hecho político que implicaba un respaldo al rumbo adoptado por el Gobierno.
 

Dietrich comparó a su equipo como el “Barcelona” al que contrastó con el del kirchnerismo denominándolo “Sacachispas”. Federico Braun (de La Anónima) y Marcos Galperín, de Mercado Libre contaron que los costos logísticos locales triplican o cuatriplican los de Chile. Entre quienes escucharon estaban Alejandro Bulgheroni, José Cartellone, Miguel Gutiérrez (YPF), Marcelo Mindlin, José Moreno (La Serenísima), Norberto Morita, Roberto Murchison, Luis Pérez Companc y Pablo Roemmers.

EL “COSTO ARGENTINO”
Dietrich denunció un negociado hasta con los remolcadores del puerto

El Gobierno creyó que había regularizado el negocio de los remolcadores, que estuvo dominado por Omar “Caballo” Suárez desde 2010. Pero se encontró que el sector sigue estando en manos de un “cartel que hace lo imposible para que no entre un competidor”, según caracterizó Dietrich ayer. “Está conformado por empresarios nacionales”, ahondó.A mediados del año pasado, Enarsa -importadora de gas en barcos- realizó algunas modificaciones para que pudieran ingresar nuevas empresas en el servicio de remolcadores marítimo.
 

Estos se encargan de traer los buques de gas metanero del mar hacia el puerto. El Gobierno anunció que la nueva responsable del servicio sería una firma local, que se asoció con la danesa Maersk (uno de los colosos globales del sector). El nuevo contrato le generó un ahorro de US$ 15 millones anuales al Estado. “Pero la cámara de remolcadores tramitó un amparo judicial en el que sostiene que Maersk operó en China, lo que es totalmente falso.
Ponen mucha plata en la justicia”, acusó el funcionario. La nueva responsable de los remolques trajó nuevas embarcaciones. Pero no pueden operar por un impedimento judicial, según contaron varias fuentes oficiales a Clarín. Eso está provocando que la empresa asociada con Maersk experimente números diferentes. En el Gobierno lo saben, pero saben que la resolución del asunto está en los Tribunales.

 

El de los remolques era un sector dominado por el gremialista Omar “Caballo” Suárez. “En 2010, el Caballo Suárez estuvo en Holanda con los dueños de una empresa de remolcadores y les pidió el 70% de la empresa en Holanda. No les pidió el 5% en un cuartito escondido”, exclamó el ministro. “Lo peor son las empresas argentinas, las de la cámara”, puntualizó. “Le vendieron una empresa (de remolcadores marítimos) a Suárez en $ 1.400.000, que se pagaba con el primer mes de alquiler de esos remolques (a la estatal Enarsa)”, insistió Dietrich. “No es el caballo Suárez, no es el kirchnerismo, somos nosotros, que después de décadas de no haber competido, nos resistimos a que gane el mejor”, dijo.

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