En privado, el Presidente se queja: los empresarios se acostumbraron a no competir

Cambio cultural. Macri sostiene que muchos deben reconvertirse. Y distingue a los empresarios del campo

En privado, el Presidente se queja: los empresarios se acostumbraron a no competir

La última vez que fue a Rosario a recorrer un barrio de la periferia, Mauricio Macri se detuvo 45 minutos a charlar con un sacerdote que se había mostrado preocupado por el pico de venta de drogas en el lugar. Pero la charla no se alargó solo por ese motivo: el cura le planteó una queja por el posible cierre de una fábrica de zapatos y le dijo que temía por las fuentes de trabajo que podrían arrastrar como consecuencia de una apertura mayor a las importaciones.
 

El Presidente le explicó lo que suele decir en sus charlas privadas: que los empresarios tienen que reconvertirse. Y le puso como ejemplo, para contrarrestar las dificultades de esa fábrica, el crecimiento de las terminales portuarias de Santa Fe. Macri cree que los puestos de trabajo que se pierden en algunas industrias se recuperan por otro, por eso insiste con que el rebote económico que esperan para los próximos meses -y que, en rigor, según el relato oficialista ya arrancó- no será parejo. En la Casa Rosada sostienen que para analizar la economía post kirchnerismo hay que poner la lupa “sector por sector”. No es lo mismo el sector agropecuario que el dedicado a la electrónica. O, para seguir el ejemplo anterior, el del calzado.
 

“No se puede pretender cerrar las fronteras para seguir pagando un par de zapatillas a 2.500 pesos, entre otras cosas porque hay mucha gente que no la puede comprar”, consideran una fuente importante en el ministerio de Hacienda. Los macristas que secundan a Marcos Peña, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, recitan el mismo credo y reiteran a quien quiera escuchar que la Argentina tiene una de las cinco economías más cerradas del mundo.
 

“Esa Argentina del pasado se terminó. Estamos encarando un cambio cultural”, fomentan en la Casa Rosada. En concreto: sus voceros piden interpretar la nueva geografía económica “bajo otros parámetros”. Jaime Durán Barba convocaría a encarar los desafíos del siglo XXI.
 

En el oficialismo niegan que el nuevo rumbo haya hecho subir la tasa de desempleo. Fuentes cercanas a Nicolás Dujovne revelan que en febrero se crearon 20 mil puestos de trabajo.
 

“Si los números de marzo siguen en ascenso ya habremos recuperado e incluso estaremos un peldalño por encima de los puestos que se perdieron en 2016, que fue un año muy duro para todos”, advierten. El año anterior, de acuerdo con cifras oficiales, en el país quedaron en el camino 104.000 empleos formales.
 

Uno de los colaboradores más cercanos a Macri afirma que hay empresarios que han entendido el mensaje del nuevo Gobierno, pero asegura que, en cambio, otros preferirían volver al pasado sin pudores porque se sentían más cómodos. “Mauricio los conoce a todos, saben cómo actúan, cómo se mueven, cómo negocian. Diferencia entre unos y otros pero tiene una mirada crítica”, dicen. Tal vez, esperaba otro acompañamiento después del triunfo electoral.
 

Al igual que en otros sectores -el sindical, por caso- el Presidente apuesta a la renovación del empresariado, pese a que muchos son sus amigos y ex socios. “No es un tema personal. Pero estos empresarios que tenemos hoy se mal acostumbraron a no competir”, suele aseverar en las charlas reservadas de la residencia de Olivos. La alusión es más que obvia: habla de la connivencia con los doce años de kirchnerismo

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