Francia vota: ¿es posible un “Frexit”?

Francia vota: ¿es posible un “Frexit”?

Profesor de Relaciones Internacionales (Universidad T.Di Tella y Univ. Siglo XXI)

El fantasma que promete irse de Europa interpela a Francia en los finales de la campaña electoral. Ocho de los once candidatos a la Presidencia postulan abandonar la Unión y el Euro; dos de los cuatro candidatos que podrían pasar a la segunda vuelta se inscriben en esa lista y las encuestas no indican ventajas apreciables entre ellos.
 

Decididamente, un final abierto. El escenario M.Le Pen vs. E.Macron parecía consolidado hasta hace pocos días, pero el “efecto J.L Mélenchon” obliga a considerar la posibilidad de una pulseada final entre dos populismos anti-europeos, uno de derecha y otro de izquierda: el Frente Nacional, la derecha i-liberal francesa, vs. el Movimiento Francia Insumisa, liderado por Mélenchon. Con ambos, el “Frexit” estaría garantizado. Le Pen pediría el divorcio de inmediato de la UE, mientras el socialista para no abandonar la Unión propone algo inviable: renegociar el Tratado de Roma.
 

La V República, fundada en 1958, también perecería. Los dos grandes bloques políticos que históricamente la sustentaron han colapsado. La derecha republicana y el socialismo oficialista llegan exhaustos a esta elección donde se han consolidado los dos extremos populistas y un centro renacido que encarna Macron, un filósofo y banquero que abandonó el actual gobierno socialista para fundar el movimiento “En Marcha”.
 

Si finalmente se impone este ex-ministro de Economía, que atrapa el voto útil de la izquierda, para frenar a Le Pen, y parte de los sectores identificados con el liberalismo político, el poder se habrá reconfigurado sin apelar a la alternancia, el método de la V República. Su agenda está centrada en reformas económicas y en la innovación, para dejar atrás los ciclos liberales y socialistas que la condenaron a un bajo crecimiento; a 43 años de déficit y a una deuda pública equivalente al 96% del PIB. En ese escenario, los ejes externos no variarían: prioridad a Europa. La gestión del Brexit; el “factor Trump”; las migraciones y el desafiante Putin, obligan a profundizar el eje Berlín-París. En definitiva, la opción Macron se inscribe en el marco de la sociedad abierta que inspiró el ideal europeísta.
 

En el caso de triunfar -el 7 de mayo- en la segunda vuelta, con los votantes de F. Fillon y del socialista E. Hamon, una fecha es clave: el 18/6. Ese día se elegirá el Parlamento, allí deberá surgir una mayoría para un Presidente sin partido. La escalada del Frente Nacional parece haberse detenido; sin embargo M.Le Pen cuenta con una ventaja: su núcleo leal es inamovible. Históricamente es el voto de la “Francia profunda y rural” que luego adicionó voto obrero para finalmente conquistar el voto joven.
 

Ella recibe el apoyo del 30% de los más jóvenes, los que más sufren la desocupación, los que desconfían de todo y que votan “contra el sistema”. El “momento Mélenchon es la novedad de esta elección. Su programa económico es simple: más gasto público y más impuestos. Se trata de un candidato que rescata a Fidel Castro y a Hugo Chávez; que admira al Podemos español; que cuestiona el rol de Alemania en Europa y que propone convocar a una Conferencia de Seguridad Europea del Atlántico a los Urales porque entiende “que es el momento de negociar las fronteras”, una idea que obviamente Moscú celebra. En el caso de triunfar, Mélenchon promete convocar a una Asamblea Constituyente y encarar la renegociación de los Acuerdos europeos.
 

Si esta empresa fracasara Francia se retiraría de la Unión. Este excelente orador, que pretende reconstruir la izquierda francesa como lo hiciera F. Mitterrand, apostó a la implosión del socialismo para construir un bloque his tórico popular capaz de sustituir a la “post-democracia, que habría pactado con la globalización liberal”. En sus discursos se advierten múltiples convergencias con las ideas de Chantal Mouffe y de Ernesto Laclau, ideólogos del populismo latinoamericano, que postulan la “latino-americanización de Europa”.
(ver C. Mouffe, “Mélenchon, un réformiste radical”.
 

Le Monde 15/4). Este movimientista, que rechaza las categorías de izquierda y derecha para reemplazarlas por “el ellos y el nosotros”, en el 2012 fue candidato a Presidente por el Frente de Izquierda que incluyó al partido Comunista. Para las actuales elecciones disolvió ese Frente y fundó un Movimiento que incluye a múltiples espacios desilusionados con la gestión del socialista F. Hollande. Salvo un triunfo de E. Macron, las elecciones francesas impactarán más que el Brexit. Difícilmente la Unión Europea sobrevivirá a un “Frexit”, probablemente se reducirá a un espacio nor-europeo que giraría en torno de Alemania. En paralelo, se reconfigurarían los espacios geo-políticos y geo-económicos globales. En esas circunstancias, muchos acuerdos comerciales en gestación- v.g el eterno proyecto Mercosur-Europa- entrarán en modo pausa. Una nueva mirada del mundo se impondrá, la lógica del archivo ya no servirá. El Tratado de Roma habrá entrado en la historia

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