29/01/2012 Tiempo Argentino - Nota - Argentina - Pag. 2

La disputa del PRO por el manejo de partidas millonarias y designaciones claves
Crece la pelea macrista por el control político-financiero de la Legislatura

La vicejefa de gobierno porteño, María Eugenia Vidal, se encamina a resignar su papel como presidenta del cuerpo Cristian Ritondo gana espacios con el manejo de partidas y nombramientos de punteros y abogados de barras bravas
Claudio Mardones cmardones@tiempoargentino.com

Mientras los principales funcionarios del gobierno de Mauricio Macri reconocen que la creciente cantidad de leyes anuladas, por decisión del propio jefe de gobierno, genera un inesperado costo político a la gestión del PRO, dentro de la Legislatura que sancionó esas normas, la vida pasa por otro lado, especialmente por la caja de fondos públicos que maneja el poder legislativo y por la interminable lista de cargos que se financian con ese dinero. Entre fines de 2011 y el comienzo del verano 2012, ya se definieron todas las codiciadas designaciones que influirán en los complejos equilibrios de poder que necesitará el macrismo para poder gobernar durante los próximos cuatro años.
La principal confirmación de ese nuevo equilibrio es que la vicejefa y ex “ministra preferida” del alcalde, María Eugenia Vidal, no ejercerá la presidencia de la Legislatura, ni controlará todos los resortes de poder que encierra el viejo Concejo Deliberante con 60 diputados, más de 60 empleados por legislador, 400 millones de pesos de presupuesto para este año, 25 direcciones generales, decenas de comisiones y una creciente cantidad de secretarías y subsecretarías. Aunque hasta hace un año nunca se lo imaginó, Vidal teme que su nuevo derrotero político la obligue a parecerse, cada vez más, a su antecesora en el mismo cargo, Gabriela Michetti, la primera compañera de fórmula de Macri, que sólo cumplió el mandato constitucional de presidir y administrar la Legislatura por poco más de un año antes de renunciar y encabezar la lista de diputados nacionales del PRO. Para diferenciarse, los colaboradores más cercanos de la ex ministra de Desarrollo Social de la primera gestión PRO aseguran que la funcionaria procurará encabezar las sesiones para respetar “las formas institucionales”. Pero en rigor, dicen, no hará más que eso dentro del octogenario palacio donde alguna vez, Eva Perón condujo la fundación que llevó su nombre.
La prueba más incontrastable de la distancia que tomará Vidal está en los 400 millones de pesos que se destinaron los 60 diputados porteños para este año. Todo su manejo quedó a plena discreción del vicepresidente primero del cuerpo, Cristian Ritondo. El hombre, vecino bravo de Mataderos y hombre fuerte del club Chicago, fue hace una década viceministro del Interior del mandatario interino Eduardo Duhalde y, hasta el 5 de diciembre pasado, presidente del bloque del macrismo en la Legislatura: esta casa del Poder Legislativo capitalino, funciona con una presidencia, ocupada por Vidal, y tres vicepresidencias que se reparten entre los principales bloques que integran el recinto. La segunda vicepresidencia, quedó en manos de Dante Gullo, del Frente para la Victoria, mientras que la tercera sigue en manos del mendocino Julio Raffo, de Proyecto Sur.
Sin embargo, el principal tesoro de esa enorme caja de influencias y fondos públicos del añejo Concejo Deliberante, es “la vice primera”.
Quien detente ese cargo, no sólo tendrá la obligación de suplantar a la presidenta del cuerpo en caso de ausencia, sino que tiene en sus manos la potestad de crear nuevas reparticiones y designar a los titulares de todas las áreas.
Eso fue lo que hizo Ritondo apenas asumió y, para lograrlo, se encargó de que su antecesor, el legislador Oscar Moscariello, actual vicepresidente del Club Boca Juniors, firmara un decreto que cambió el organigrama del cuerpo.
La movida queda evidenciada en el Decreto interno de la vicepresidencia 234/VP1º/2011 que le permitió a Ritondo estrenar su nuevo puesto con una virtual duplicación de cargos, gracias a la inesperada reactivación de algunas áreas que estaban sin funcionamiento, y también debido a la designación de personas de su extrema confianza en las áreas estratégicas de “la Casa”, es decir, las oficinas donde se realizan compras, pagos, designaciones, controles, intervenciones legales y filmaciones de seguridad.
Ese elenco de “carnales”, está encabezado por la flamante subsecretaria de gestión administrativa de la Legislatura, Ester Julia “Niti” Iglesias, la histórica puntera de Mataderos y Lugano que hace

un año se hizo tristemente célebre, cuando distintas organizaciones de la zona sur de sur la Ciudad la acusaron de una de las principales impulsoras de las patotas que intervinieron en el Parque Indoamericano, para forzar la desocupación de la toma de tierra más grande de la historia porteña que terminó con tres muertos: dos por balas policiales y uno por un ataque parapolicial que hasta ahora no fue esclarecido. La presencia de esos atacantes todavía está fresca en la retina de muchos porteños, especialmente cuando aparecieron en medio del Indoamericano con el torso desnudo, blandiendo palos y armas cortas. Muchos de ellos, como documentó este diario, eran barrabravas de los clubes de la zona y empleados municipales que estaban vinculados al Sindicato de Trabajadores del Estado de la Ciudad de Buenos Aires (SUTECBA), conducido por otro viejo conocido de Ritondo: Amadeo Genta.
La batería de nombramientos va más allá de la designación de “Niti” y profundiza los lazos de Ritondo con el mundo de las barras bravas porteñas, una sospecha que recrudeció hace 15 días, cuando dos bandos de la barra de Nueva Chicago se enfrentaron a tiros en una guerra campal, que terminó con un muerto y una pelea pública en los pasillos del Hospital Santojanni.
Ritondo es un histórico hincha de ese club, apoyó a su actual presidente, que terminó en medio de la pelea, pero niega cualquier vinculación con los barras. Sin embargo, las primeras actuaciones administrativas del “viceprimero”, contradicen sus argumentos, ya que ratificó en la Dirección de Seguridad de la Legislatura, al abogado Marcelo Rochetti, defensor de Rafael Di Zeo en Boca y de Alan Schlenker en River, mientras que, en la estratégica Dirección de Asuntos Jurídicos, puso al abogado Marcelo Alejandro D’Angelo, un viejo socio del estudio de Rochetti, y defensor de verdaderos “próceres” de La Doce, como los barra bravas de Boca Gustavo Adolfo “El Oso” Pereyra, Fabián “Topadora” Kruger, Juan Castro y Diego Rodríguez, que fueron condenados a prisión hace cinco años. A todos, los une el lazo con Boca, una trama que desde hace cuatro años, siempre desemboca en el macrismo y, esta vez, en el corazón de la Legislatura

El presupuesto de 400 millones de pesos de la Legislatura quedó a plena discreción de Ritondo.

Juntos En la sesión del 22 de diciembre, María Eugenia Vidal estrenó un cargo efímero y recibió consejos de Ritondo

Un hombre del círculo familiar, en Recursos Humanos

La lista de designaciones no se detiene en el Decreto 245/VP1º/2011, firmado el 14 de diciembre por Cristian Ritondo, en su calidad de flamante vice primero. Una alta fuente de la Legislatura sostuvo que el funcionario habría nombrado a Martín Diago como nuevo director de Recursos Humanos. El hombre forma parte del círculo íntimo y familiar de Ritondo y hace un mes el propio vice primero twitteó una foto con Diago, y con Alberto Greco, un hombre que, según varios legisladores del PRO, sería un antiguo conocido de la Doce desde la época del abuelo José Barrita. Desde el 12 de diciembre es el nuevo Coordinador General de la Unidad Ejecutora de Obras de la Comisión de Preservación, Reparación, Mejora y Finalización de Obras del Palacio Legislativo.
Ese sector de reparaciones del viejo Palacio funcionará bajo el control de Marcelo Sosa, un íntimo de Ritondo, que tendrá a su cargo la Secretaría Administrativa, la poderosa oficina que tiene bajo su órbita el manejo y la distribución de los 400 millones de pesos que los diputados se aprobaron

La clave Antes de asumir, Cristian Ritondo se aseguró la firma de un decreto –el 234/VP 1/2011– que le permitió duplicar cargos con la reactivación de áreas que estaban sin funcionamiento y la designación de personal de su extrema confianza.
Decreto

Protagonistas de la “nueva” Legislatura

Marcelo Rochetti, responsable de seguridad.
Es un penalista y afamado defensor de barrabravas, que representó al ex presidente Carlos Menem en la causa de venta ilegal de armas a Croacia. Hace cuatro años, fue nombrado director de Seguridad de la Legislatura por decisión de Diego Santilli. Ritondo lo ratificó en el cargo con una planta de agentes de seguridad más grande. Entre sus funciones está garantizar la filmación los movimientos internos de la Legislatura.

Roberto Vila, el nexo con la barra de Chicago Entre las nuevas designaciones de Ritondo, también figura Roberto Vila, que ahora está a cargo de la Dirección General de Servicios Operativos de la Legislatura. Sus viejos compañeros, hoy dentro del PRO, recuerdan su rutilante paso por la barra brava de Nueva Chicago, especialmente en el grupo de Los Perales, uno de los dos bandos que se enfrentó a tiros en el Hospital Santojanni.

Marcelo Alejandro D’Angelo, el defensor de Di Zeo.
.
Al igual que su amigo y colega, Rochetti, estuvo a cargo de la defensa penal de La Doce, y especialmente de Gustavo Adolfo Pereyra, Fabián “Topadora” Kruger y Diego Rodríguez, tres laderos de Rafael Di Zeo. A principios de 2007, presentó una serie de recursos de queja para revertir penas de más de tres años de prisión. Ahora, su firma será vital en distintos dictámenes de la vida interna de la casa de las leyes porteña.



Menciones: CPOL2




#24578716