En su día, ellas ganaron la calle para ponerle un freno a la cultura machista

Igualdad de género . Una protesta que se hizo oír en 45 países

En su día, ellas ganaron la calle para ponerle un freno a la cultura machista

Una columna de 15 cuadras marchó a Plaza de Mayo. La protesta se replicó en todo el país. Pidieron igualdad y más acción del Estado contra la violencia. Al final, hubo incidentes

miglesias@clarin.com

Y la tierra tembló. Miles de mujeres atravesaron la Avenida de Mayo con sus innumerables reclamos de igualdad.

Partieron del Congreso y llegaron hasta la Casa Rosada, porque de la inequidad se sale con leyes y políticas de Estado. Con paso firme fueron cantando pesares cotidianos, gritando contra la violencia, blandiendo banderas contra la corrupción, agitando sus carteles de protesta y mostrando sus cuerpos pintados. Se pusieron ropas violetas, se ataron pañuelos verdes, se taparon con el negro. Usaron pelucas, sombreros, capas. Tocaron bombos y tambores.

Al atardecer, cuando la Plaza ya era un enjambre impenetrable, se leyó un documento que explicaba el por qué del paro a través de los reclamos, los históricos y los coyunturales.

Estaban los sindicatos, algunos partidos políticos, muchas organizaciones sociales, movimientos de mujeres con luchas particulares. Y estaban las compañeras de trabajo, las amigas, las vecinas. Mujeres que se juntaron para marchar, para ser parte de este Paro Internacional de Mujeres que se hizo por primera vez en simultáneo en 50 países. En la Argentina hubo movilizaciones en más de 60 ciudades. El ruido había empezado al mediodía, con aplausos en las calles, en los lugares de trabajo, en trenes, colectivos. Luego, las que pudieron dejaron sus tareas y se fueron a marchar. Muchas cargaron con sus hijos. Había muchos. Agustina fue con Malena (14) y Lara (11), que hicieron sus carteles antes de salir de casa: “Tengo 14 y no quiero acostumbrarme a tener miedo” y “No llenes mi cabeza con tus estereotipos”.

Los carteles hablaron, y hubo tantos: “Si mi vida no vale produzcan sin mí”, “Ni Dios, ni patrón ni marido, en mi cuerpo yo decido”, “Mujer bonita es la que lucha”, “Podrán cortar todas las flores pero no podrán detener la primavera”, “Con o sin ropa, yo decido quien me toca”, “Hay que dejar de decirle piropo al acoso callejero”, “Tenemos los ovarios que le falta a la CGT: paro general ya”. Y los de siempre: “Sin clientes no hay trata”, “Aborto legal, seguro y gratuito”.

La marea de mujeres comenzó a caminar a las cinco. Una hora después, la cabecera de la marcha cruzaba la 9 de Julio, cortada por una valla humana de mujeres vestidas de rojo con fotos de chicas desaparecidas, como Florencia Penachi, Andrea López, Diana Rodriguez y decenas más.

Ya habían pasado las siete cuando la cabecera llegó a la Plaza, que ya estaba tomada. Fue difícil acomodarse y que las referentes de las distintas luchas subieran al escenario. Allí estaban Nora Cortiñas, de Madres, Alika Kinan, víctima de trata, María Elena Naddeo, por la APDH, Ana María, la mamá de Melina Romero, las mujeres del colectivo NiUnaMenos y de partidos políticos y sindicatos.

Liliana Daunes leyó el documento consensuado en las asambleas de la Mutual Sentimiento de Chacarita.

“Toda lucha feminista es la que nos tiene a las mujeres organizadas contra el patriarcado en las calles”, comenzó.

“Paramos las ocupadas y desocupadas, las asalariadas y las que cobramos subsidios. Las cuentapropistas y las que realizamos tareas domésticas y de cuidado: no a la brecha salarial que nos relega a cobrar un 27% menos. Basta de trabajos precarios y de discriminación laboral. Exigimos que el trabajo doméstico y reproductivo no remunerado sea reconocido en su aporte como valor económico”.

“Exigimos aborto legal, seguro y gratuito”. “Paramos para decir basta de femicidios”. En lo que va del 2017 es asesinada una mujer cada 18 horas. Otros reclamos: Estado laico, el desmantelamiento de las redes de trata, el sostenimiento de los Programas de Educación Sexual, Salud Sexual y Procreación Responsable, contra el abuso sexual infantil.

Al final, hubo incidentes. Un grupo minúsculo prendió fuego frente al vallado que rodeaba la Catedral. Luego, un varón se acercó con la bandera del Vaticano y agitó aún más la situación.

Algo similar había ocurrido en el Encuentro de Mujeres de Mar del Plata.

No lograron nublar la movilización de las 250 mil mujeres que ayer gritaron sus “bastas” en este ya histórico Paro Internacional de Mujeres.

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