Donald Trump no logra arrancar, otra vez se traban sus principales decretos

Estados Unidos. El nuevo gobierno

Donald Trump no logra arrancar, otra vez se traban sus principales decretos

La justicia bloquea el nuevo intento de veto inmigratorio. La alternativa al Obamacare de salud es objetado por los propios republicanos, que tampoco avalan su plan presupuestario.

WASHINGTON. CORRESPONSAL

A poco de cumplir dos meses en la Casa Blanca –cuando la mayoría de los mandatarios disfruta de una dulce luna de miel--, el camino de Donald Trump asoma difícil y cuesta arriba. El presidente pretendía arrasar como un huracán en las primeras semanas de su mandato, pero buena parte de sus promesas aparecen frenadas por el Congreso, la Justicia y su propia inexperiencia.

El primer presidente que jamás había ocupado un cargo público en la historia de los Estados Unidos, el mismo que llegó al poder con la intención de “drenar el pantano de Washington”, sufre ahora el rigor que la capital mundial del poder aplica a los recién llegados. Por ahora no ha podido concretar demasiado. De hecho, buena parte de su gabinete no ha sido aún nominado porque enfrenta la desconfianza del Senado, en manos de los republicanos. Leyes clave enfrentan serias dificultades.

Trump asumió con la promesa de derogar el “Obamacare”, el programa de salud del anterior presidente, considerada un “desastre” por el magnate. Pero cuando llegó a la Casa Banca tuvo que admitir que el tema era mucho más complejo de lo que había previsto. Era obvio que no tenía un plan real de reemplazo y ahora debe padecer en el Congreso.

El plan de Trump y el líder republicano Paul Ryan ya no obliga a los estadounidenses a comprar un seguro y deja al sistema más librado al mercado, algo que agrada a los conservadores. Pero un informe independiente reveló que el nuevo programa dejará afuera de la cobertura a 14 millones de estadunidenses el año que viene y 24 millones dentro de 9 años. Los más vulnerables se verán desprotegidos.

Los demócratas por supuesto nunca le aprobarán ese plan. Pero también hay una gran masa de republicanos que no lo aceptan. El plan recorta demasiados beneficios, sobre todo a los estados, y ellos ya piensan en las elecciones legislativas del año próximo, cuando tengan que volver a pedir apoyo a los votantes. La salud es uno de los temas más sensibles para los estadounidenses y Trump enfrenta ahora un Congreso que no le dejará pasar cualquier plan. De hecho, un grupo de gobernadores republicanos elaboró estos días un proyecto alternativo que da más opciones a los estados y que mantiene con cobertura a más personas que el proyecto oficial.

El presupuesto que Trump presentó esta semana también augura duras batallas. Propuso un inédito aumento de 10% en gastos de Defensa (lo lleva a 52.700 millones de dólares), un 7% para Seguridad Nacional y un 6% para veteranos. Pero los recortes son durísimos: un 31% menos para la protección del medioambiente, un 29% para los programas de ayuda al exterior del Departamento de Estado y menos dinero también para Trabajo, Agricultura y Justicia. También sufrirá cultura, con mermas en la promoción del arte, la radio y la televisión públicas.

Con la ley de salud y el nuevo presupuesto se ve claramente la paradoja que ya planteaba en 2004 Thomas Frank en “¿Qué está pasando en Kansas?”, un libro convertido en clásico de la política estadounidense. Granjeros, clase media baja conservadora del interior brindan continuamente sus votos a empresarios de Wall Street, abogados y ejecutivos –quienes están completamente lejos de su mundo- a pesar de que los planes de esa élite jamás los han beneficiado.

Como ha predicho Frank, la América Profunda sufrirá particularmente recortes a los beneficios de salud y programas sociales “que no funcionan”, según Trump, y es probable que sus fuentes de agua –no las de Nueva York o Los Angeles- sean contaminadas.

En tanto, la Bolsa es un festival de subas desde que asumió el nuevo presidente. Algo que sí podría beneficiar a millones de trabajadores -el tan promocionado megaplan de infraestructura– aún no ha sido anunciado formalmente porque se estima que enfrentará también una dura puja en el Congreso.

Otra de sus promesas clave tampoco encuentra la salida. La justicia en varios estados volvió a bloquear esta semana la nueva versión del decreto que pretendía cerrar las fronteras a los refugiados y a los inmigrantes de varios países musulmanes que son supuestamente sospechosos de terrorismo porque insiste en que es discriminatoria. Asoma una nueva batalla legal que golpea seriamente las aspiraciones del presidente de “frenar el terrorismo”.

 

Mientras tanto, el presidente tiene que lidiar con el escándalo de espionaje ruso, las consecuencias de sus tuits desenfrenados y con un mundo que mira incrédulo sus vaivenes en política exterior. Es verdad que Trump ha podido cumplir con algunas promesas de campaña, aunque no las fundamentales. A través de órdenes ejecutivas que son más bien intenciones, ordenó retirarse del tratado de libre comercio transpacífico (TPP), relanzar el proyecto de oleoducto Keystone XL y congelar los sueldos de funcionarios. Derogó también tres leyes de la era Obama sobre regulación de finanzas, medioambiente y armas de fuego. Pero ninguna ley clave ha sido aún adoptada. En ese mismo lapso, Barack Obama ya había firmado una ley trascendental que le permitía relanzar la economía tras la crisis de 2008. Trump no ha podido aprovechar todavía las mieles de los primeros 100 días. Todo será más difícil después.

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TRAS LA CUMBRE CON MERKEL
El magnate ahora dice que Alemania le debe mucho dinero por la OTAN

Fiel a sus estilo de no desaprovechar oportunidades para la polémica, el presidente norteamericano Donald Trump esperó apenas un día tras su reunión con la jefe de gobierno alemana Angela Merkel para denunciar ayer que Berlin “le debe grandes sumas de dinero” a la Alianza Atlántica, OTAN. Esa deuda sería, entonces, con Washington, que es la cabeza de la organización de defensa.

En su cuenta personal de la red social Twitter que utiliza como plataforma de discusión sobre diplomacia y política, Trump aclaró que mantuvo una “gran” reunión con su colega Merkel y calificó como “falsas noticias” las que sostuvieron que el encuentro fue frío y con fuertes diferencias en comercio e inmigración.
 

“Pese a lo que han escuchado de las FALSAS NOTICIAS, tuve una GRAN reunión con la canciller (jefa de Gobierno) alemana, Angela Merkel”, tuiteó Trump desde su residencia de Mar-a-Lago, en Florida.
Pero, de inmediato, remarcó que las cosas no son tan buenas. “Alemania debe grandes sumas de dinero a la OTAN y Estados Unidos debe pagar más por la poderosa y muy costosa defensa que proporciona a Alemania”.

En la conferencia de prensa que ofreció junto a Merkel el viernes desde la Casa Blanca, Trump reiteró su “fuerte apoyo a la OTAN” a la que en campaña había desacreditado. Pero subrayó que es necesario que todos los países miembros “paguen su parte justa”. “Muchas naciones deben vastas cantidades de dinero (a la OTAN) y es muy injusto para Estados Unidos. Estas naciones deben pagar lo que deben”, señaló el presidente, por cierto sin dar otros detalles sobre cantidades, orígenes y fuentes de su información.

Trump ha insistido desde la campaña electoral que sus socios de la organización de mutua defensa cumplan su compromiso de elevar el presupuesto de inversión militar hasta el 2 % del producto interior bruto. Merkel había subrayado también el valor que Berlin le otorga a la Alianza Atlántica y asegurado que Alemania reconoce la necesidad de “aumentar su gasto” en la defensa común. “Vamos a trabajar en ello”, prometió la jefe de Gobierno que en setiembre enfrenta cruciales elecciones con el peso de una situación económica que ya no es holgada.

 

Washington. DPA

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