El presidente de Turquía vuelve a acusar a Alemania de “prácticas nazis”

TENSIÓN EN EUROPA POR LA LLEGADA DE INMIGRANTES

El presidente de Turquía vuelve a acusar a Alemania de “prácticas nazis”

Erdogan se dirigió esta vez a Ángela Merkel. El gobierno alemán dijo que el líder turco “había pasado el límite”.

BRUSELAS. ESPECIAL

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La Unión Europea y Turquía siguen en rumbo de colisión desde que varios gobiernos europeos decidieron prohibir las manifestaciones de los partidarios del presidente Tayyip Erdogan, en campaña por el referéndum turco del 16 de abril en el que el líder turco espera reformar la Constitución para asumir más poderes.

Tras desatar un conflicto diplomático con Holanda –el país europeo expulsó a dos ministros turcos que pretendían hacer campaña por el referéndum a pocos días de las elecciones legislativas holandesas-, Erdogan volvió a cargar ayer contra la alemana Ángela Merkel, a quien acusó de “recurrir a prácticas nazis” porque Alemania también prohíbe esas concentraciones electorales en su territorio.

Julia Klöckner, vicepresidenta del partido CDU de Merkel, respondió pidiendo que la UE “suprima las ayudas financieras a Turquía, que en este momento suman miles de millones de euros”. El cancilleralemán Sigmar Gabriel dijo por su parte que “estamos más lejos que nunca de la entrada de Turquía en la UE” y llamó a su homólogo turco para explicarle que las declaraciones de Erdogan “habían pasado el límite”.

Turquía y la Unión Europea son enemigos íntimos. La relación es tensa, incómoda, a veces incluye insultos.
Pero Bruselas –y con ella Berlíny Ankara están condenados a entenderse.

Los europeos aceptan cualquier exabrupto de Erdogan –y la represión que desató tras el fallido golpe de Estado del año pasado- con tal de salvar el acuerdo migratorio, que ayer cumplió un año y que podría ser derribado por la Justicia griega.

En las invectivas de Erdogan contra los dirigentes europeos no parece haber líneas rojas y lascancillerías europeas están tragándose sin protestar los insultos más graves para salvar el acuerdo migratorio. Erdogan dijo la semana pasada que los dirigentes holandeses y alemanes se comportaban como nazis y ayer se dirigió así directamente a Angela Merkel. Su ministro de Interior, Suleyman Soylu, dijo el jueves que podría empezar a enviar 15.000 refugiados al mes hacia Europa. Elcanciller Mevlut Cavusoglu, a quien Holanda impidió aterrizar la semana pasada en Rotterdam, amenazó con “poner fin unilateralmente” al acuerdo migratorio.

Las reacciones en Europa son muy moderadas. El presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker criticó que Turquía usara esos insultos y dijo que el gobierno turco necesita más a Europa que viceversa.
Merkel y el francés François Hollande dijeron el jueves que “comparaciones con el nazismo o declaraciones agresivas contra Alemania u otros países son inaceptables”.

En el Parlamento Europeo también se levantaron la semana pasada algunas voces más críticas. El líder del mayor grupo conservador, el alemán Manfred Weber, dijo que Turquía se alejaba así de su –todavía oficial- propósito de adherirse un día a la Unión Europea. El líder liberal Guy Verhofstadt pidió que la UE suspenda las renqueantes negociaciones de adhesión con el gobierno turco.

La única negativa clara que mantienen los europeos a Erdogan es la eliminación de la exigencia de visa a los ciudadanos turcos, una promesa que iba en el paquete del acuerdo migratorio, que debía haber sido cumplida el 30 de junio del año pasado y que no avanza. El presidente turco necesita también a la Unión Europea, principalmente por razones económicas.
La UE es el primer socio comercial de Turquía.

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